lunes, octubre 31, 2016

El Padrenuestro en misa: ¿nos tomamos las manos? ¿las alzamos?


Todos los dias se aprende algo nuevo, y este articulo me ha dado una luz en una confusión que por mucho tiempo se refleja en nuestras iglesias, pues unos dicen que si y otros que no... que opina usted?

Nota; este articulo ha sido compartido por uno de los sacerdotes de Aleita.

El Padrenuestro en misa: ¿nos tomamos las manos? ¿las alzamos?

Estas prácticas no están explícitamente prohibidas en el misal pero tampoco corresponden a una sana Liturgia


Robert Corr  HENRY VARGAS HOLGUÍN de Aleita

La práctica de tomarse de las manos a la hora de rezar el Padrenuestro viene del mundo protestante. La razón es que los protestantes, al no tener la Presencia Real de Cristo, es decir, al no tener una comunión real y válida que los una entre sí y con Dios, apelan al gesto de tomarse de la mano como momento de comunión en la oración comunitaria.

El Padrenuestro en misa: ¿nos tomamos las manos? ¿las alzamos?Nosotros en la misa tenemos dos momentos importantes: la Consagración y la Comunión. Allí –en la misa- es donde está nuestra unidad, allí es donde nos unimos a Cristo y en Cristo por el sacerdocio común de los fieles; y lo de cogerse la mano es obviamente una distracción de eso. Los católicos nos unimos en la Comunión, no cuando nos cogemos de la mano.
 
Sólo los sacerdotes extienden sus manos y lo mejor es que los fieles permanezcan u oren con las manos juntas pues la fe interior es lo que cuenta, es lo que Dios ve.
 
Los gestos en misa son precisos tanto en el sacerdote como para los fieles; cada uno hace lo suyo y los fieles no deben copiar los de los sacerdotes. Los gestos de los fieles en misa, son 
Los fieles no deben repetir ni con palabras ni con acciones lo que diga y haga el sacerdote cuya función es presidir la asamblea litúrgica.


No hay nada en la Instrucción General del Misal Romano que indique que la práctica de cogerse las manos tenga que hacerse. En la misa cada gesto es regulado por la Iglesia y sus rúbricas.

Es por esto que tenemos partes particulares de la misa en las que nos arrodillamos, partes en las que nos levantamos, partes en las que nos sentamos, etc., y no hay mención alguna en las rúbricas que hable de que nos tengamos que coger de la mano al rezar el Padrenuestro.

Por tanto evítese esta práctica durante la celebración de la misa. Ahora bien, si alguien quiere hacerlo lo haga (a modo de excepción) con alguien de absoluta confianza, sin forzar a nadie, sin incomodar a nadie y sin ánimo de que ésta práctica se convierta en norma litúrgica para todos.

Hay que tener en cuenta que no todo el mundo quiere coger la mano al vecino, y tratar de imponerlo resulta un momento incómodo en detrimento de la oración, de la piedad y del recogimiento.

Otra cosa muy diferente es la oración comunitaria fuera de la misa; cuando se reza fuera de la misa no habría oposición alguna si se coge de la mano a alguien pues es un gesto muy emotivo y simbólico.

Ésta, como otras actitudes, no es otra cosa que la exaltación del sentimiento. El estar en comunión con alguien no está tanto en coger a alguien de la mano al rezar el Padrenuestro, sino más bien en el hecho de estar confesado, en el hecho de estaren estado de gracia, y, sobre todo, en el estar preparado para la Eucaristía.

Si el gesto de tomarse de la mano fuera necesario o importante o conveniente para toda la Iglesia, los obispos o las conferencias episcopales ya hubieran mandado desde hace mucho tiempo una petición a Roma para que se implantara esta práctica. No lo han hecho ni creo que lo hagan nunca.

Otra cosa que se ve mucho cuando se reza el Padrenuestro es que la gente levante las manos como hace el sacerdote, lo cual tampoco está bien porque no corresponde a los laicos durante la misa hacer los gestos reservados para el sacerdote, como tampoco pronunciar las palabras u oraciones del sacerdote confundiendo el sacerdocio común con el sacrificio ministerial.
Los gestos externos en la santa misa por parte de los sacerdotes son para que los fieles – en primer lugar- vean que el sacerdote es el hombre designado que intercede por ellos.

El extender los brazos en la oración era ya habitual en la Iglesia primitiva pero en el contexto de un círculo de oración, o en la oración en privado o en otro encuentro no litúrgico.
sus respuestas, su canto, sus posiciones.

Tanto coger de la mano a alguien como alzar la mano al rezar el Padrenuestro son, en los fieles, unas prácticas no litúrgicas, que si bien no están explícitamente prohibidas en el misal tampoco corresponden a una sana Liturgia


Dia Blanco!!! No al halloween

Aun estas a tiempo de celebrar la luz!!!


Hoy ha sido un día especial, muchos son los que se han sumado a nuestro Día Blanco No al Halloween!!

GRACIAS!!!!!!!



martes, octubre 11, 2016

Los sacramentales

Una de nuestras lectoras nos pidió que compartiéramos este post pues quería conocer cuales son los sacramentales de los que hablamos en un posteo que subimos sobre el rosario en nuestras redes sociales, aquí cumpliendo con su petición se lo compartimos 


Los Sacramentos, lo que la Iglesia Celebra.

Son signos sagrados instituidos por la Iglesia, por medio de los cuales se reciben efectos espirituales.
  
Por: Padre Lucas Prados 

 Sacramentales
Los sacramentales son signos sagrados, muchas veces con materia y forma, por medio de los cuales se reciben efectos espirituales y que son actos públicos de culto y santificación. Pueden ser “cosas” o “acciones”, por la intercesión de la Iglesia (Cfr. CIC. no.1166).

Ellos fueron instituidos por la Iglesia, a diferencia de los sacramentos, que fueron instituidos por Cristo. Tienen ciertas semejanzas con los sacramentos. Son signos de la oración de la Iglesia y nos disponen para recibir la gracia.

Ejemplos de símbolos materiales sacramentales y que actúan ex opere operantis (obran en razón de la Iglesia):

·         El agua bendita, la más importante
·         Objetos religiosos benditos (cruces, medallas, rosarios ……)

Ejemplos de “acciones” sacramentales:
·         La bendición, la más importante, porque se implora la protección de Dios.
·         La señal de la Cruz

Cuando utilizamos o recibimos los sacramentales, lo que estamos haciendo es acogernos a la misericordia de Dios y poniéndonos bajo su protección. Debemos de tratarlos con mucho respeto y estar conscientes de lo que significan.

Santa Teresa de Ávila, doctora de la Iglesia, tenía una fe profunda en el poder del agua bendita. Ella personalmente la usaba para expulsar al demonio y repeler las tentaciones. “Sé por propia experiencia que no hay nada mejor que el agua bendita para expulsar al demonio de nuestro lado”.

El agua bendita es uno de los sacramentales más importantes y usados dentro de la Iglesia Católica.

Recordemos que los sacramentales se diferencian claramente de los sacramentos

Los sacramentos producen efecto por su propia virtud (ex opere operato)… los sacramentales, sólo por la devoción del que los recibe (ex opere operantis).

Los sacramentos contienen y confieren la gracia habitual o santificante… los sacramentales nos alcanzan tan sólo gracias actuales.

Sólo Cristo puede instituir e instituyó de hecho los sacramentos… los sacramentales, en cambio, han sido instituidos por la Iglesia.

Los sacramentos son necesarios para la salvación… los sacramentales, no.

Los sacramentos son siete y nada más que siete, como definió el Concilio de Trento: bautismo, confirmación, penitencia, eucaristía, unción de enfermos, orden sacerdotal y matrimonio.

Los sacramentales son muchísimos. Ejemplo: letanías, aspersión con agua bendita, limosnas, bendiciones, pan bendito, bendiciones de casas, campos, coches, exorcismos…

En general los sacramentales dignamente recibidos producen los siguientes efectos

Obtienen las gracias actuales con especial eficacia por la intervención de la Iglesia (ex opere operantis Ecclesiae).

Perdonan los pecados veniales por vía de impetración (ex opere operantis), en cuanto que por las buenas obras que hacen practicar y por la virtud de las oraciones de la Iglesia excitan en el sujeto sentimientos de contrición y actos de caridad.

A veces perdonan toda o parte de la pena temporal debida por los pecados pasados, en virtud de las indulgencias que suelen acompañar al uso de los sacramentales (v.gr., del agua bendita).

Nos obtienen gracias temporales si son convenientes para nuestra salvación (v.gr., la salud corporal, defensa contra las tempestades, etc.)

Respecto al agua bendita. ¿Cuáles son sus principales efectos?

Si uno se santigua con agua bendita con devoción, ello produce tres efectos: Atrae la gracia divina, purifica el alma y aleja al demonio.

El gesto de santiguarse con agua bendita, nos trae gracias divinas por la oración de la Iglesia. La Iglesia ha orado sobre esa agua con el poder de la Cruz de Cristo. El poder sacerdotal ha dejado una influencia sobre esa agua.

Al mismo tiempo purifica parte de nuestros pecados, tanto los veniales como el reato que quede en nuestra alma.

El tercer poder del agua bendita es alejar al demonio. El demonio puede entrar perfectamente en una iglesia, sus muros no le contienen, el suelo sagrado no le refrena; sin embargo el agua bendita sí que le aleja. Aunque nosotros “con los ojos del cuerpo”, no podamos ver la Cruz que forma el agua bendita en nuestro cuerpo al santiguarnos, el demonio sí que la ve. Para él esa Cruz es de fuego, es como una coraza que no puede traspasar.

Para bendecir el agua hay una oración especial en latín. Sobre ella se echa SAL bendita en el momento de la bendición del agua. El agua, bendecida de este modo, tiene poderes especiales en la lucha contra el demonio y las tentaciones. . El demonio le tiene más miedo al agua bendita que al crucifijo.

–La bendición del agua puede hacerse en la Misa, según indica el Bendicional (1224): «La bendición y la aspersión del agua se hace normalmente el domingo, según el rito descrito en el [actual] Misal Romano» (apéndice 1: Rito para la bendición del agua y aspersión con el agua bendita). Tras un breve saludo, una de las oraciones que el Misal ofrece, y que expresa los efectos propios del agua bendita, dice así:

«Dios todopoderoso, fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo, bendice + esta agua, que vamos a usar con fe para implorar el perdón de nuestros pecados y alcanzar la ayuda de tu gracia contra toda enfermedad y asechanza del enemigo. Concédenos, Señor, por tu misericordia, que las aguas vivas siempre broten salvadoras, para que podamos acercarnos a ti con el corazón limpio y evitemos todo peligro de alma y cuerpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén».

Prevé este Rito que donde «la costumbre popular» lo aconseje, se conserve «el rito de mezclar sal en el agua bendita», bendiciendo previamente la SAL. Una vez bendecida el agua, el sacerdote se rocía a sí mismo con el hisopo y puede luego recorrer la iglesia para la aspersión de los fieles. En el Tiempo de Pascua, por su carácter bautismal, este Rito es recomendado especialmente.

–La bendición del agua fuera de la celebración de la Misa es dispuesta en el Bendicional según su orden propio: signación trinitaria, saludo, monición, lectura de la Palabra divina, oración de bendición (ofrece dos posibles), aspersión y despedida. Transcribo una de las oraciones de bendición:

«Señor, Padre santo, dirige tu mirada sobre nosotros que, redimidos por tu Hijo, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo en la fuente bautismal; concédenos, te pedimos que todos los que reciban la aspersión de esta agua queden renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvan con limpieza de vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén».

Es de notar que en tanto que el Misal Romano bendice la misma agua con fórmula expresa y con el signo de la cruz, la bendición del Bendicional no realiza una bendición directa del agua como criatura, y no lleva el signo de la cruz, que le he añadido yo en cumplimiento del Decreto de 2002, al que ya aludí (223). Por eso estimo más recomendable el uso de la fórmula bendicional que ofrece el Misal Romano del Novus Ordo, más fiel a la tradición.


Vuelve el Día Blanco! No al Halloween



miércoles, octubre 05, 2016

A propósito del Huracán Matew

Analizando la historia de República Dominicana comparada con su ubicación geográfica, lo cierto es que por lo menos de uno a dos huracanes al año deberían impactarnos pues estamos en la trayectoria donde eventualmente se producen.

Es increíble ver, como acabamos denvivir con el huracán Matew, como los ciclones van y vienen esquivando nuestro país. 

No digo que los efectos no lleguen pues estamos en estos momentos inmersos en numerosas inundaciones en todo el país pero jamás se comparan a los daños directos que dejarían los ciclones impactando direcatamente . 

Sin mencionar la cantidad de terremotos que deberíamos sufrir. Vemos como nuestro hermano país de Haití ha sufrido tantos embates de la naturaleza mientras nosotros, aunque no salimos ilesos, llevamos la dicha de no sufrirlos a gran magnitud. 

Todo eso y mucho más me hace pensar que definitivamente Dios ha tratado de manera especial a la República Dominicana. A pesar de todo lo malo que ocurre deberíamos estar peor pero Dios ha sido misericordioso con su pueblo. 

Demos gracias a Dios!