miércoles, noviembre 26, 2014

El fundador de la iglesia pentecostal más influyente de Suecia, anuncia su conversión al catolicismo

Foto: Captura de video Livets Ord Play

ESTOCOLMO, 12 Mar. 14 / 07:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- Ulf Ekman, el fundador de la iglesia pentecostal más influyente de la Suecia moderna y toda Escandinavia, anunció ante el asombro de unos tres mil seguidores en plena asamblea dominical, que él y su esposa Birgitta se convertirán al catolicismo porque “nos dimos cuenta que nuestros prejuicios protestantes en muchos casos no tienen ninguna base”.
Ekman dedicó casi treinta años al servicio de la congregación “Palabra de Vida”, que él mismo fundó junto a una escuela bíblica que tiene mil alumnos, además tiene misioneros en Rusia,  Kazajstán y otras zonas ex-soviéticas, una ONG de ayuda a niños en la India, es autor de libros traducidos en 60 idiomas y conductor de un programa televisivo internacional.
El ex pastor señaló que luego de diez años dedicados a conocer más profundamente la Iglesia Católica, se vio atraído por el Catecismo, la Doctrina Social y el ejemplo de vida de los católicos carismáticos, con quienes compartió en muchas oportunidades en diferentes partes del mundo.
En Suecia sólo el 1,5% de la población es católica, y en su mayoría son inmigrantes.
Ekman señaló que la confirmación de su decisión fue al conocer del insólito video que el Papa Francisco grabó para el congreso de pastores pentecostales en Estados Unidos. Él, quien siempre ha sido la figura de referencia de la congregación a pesar de haber dejado de ser el pastor principal en marzo del 2013, destacó que creer en la unidad de los cristianos “tiene consecuencias prácticas”.
El ahora ex pastor ingresará a la Iglesia Católica en Pascua de este año y confirmó que ambos “hemos visto un gran amor por Jesús y una sana teología, fundada en la Biblia y en el dogma clásico. Hemos experimentado la riqueza de la vida sacramental. Hemos visto la lógica en tener una estructura sólida en elsacerdocio, que mantiene la fe de la iglesia y que la transmite a la generación siguiente”.
Ekman también expresó que en la fe Católica encontraron “una fuerza ética ymoral y una coherencia que puede enfrentarse a la opinión general y una tendencia bondadosa hacia los pobres y los más débiles, y por último pero no menos importante, hemos estado en contacto con los representantes de millones de católicos carismáticos y hemos visto su fe viva”.
El Secretario General de la Alianza Evangélica Sueca, Stefan Gustavsson, expresó que "Ulf Ekman es sin duda el líder cristiano más dinámico e influyente que hemos tenido en Suecia en el último medio siglo. Su significación internacional va mucho más allá de lo que la mayoría de los suecos piensa; incontables personas de todo el mundo dan gracias a Dios por el servicio de Ulf Ekman".
En una entrevista concedida a la revista sueca, Varlden Idag, Ekman quien escribió artículos anticatólicos en 1989 durante la visita a Suecia del ahora BeatoJuan Pablo II, afirmó que la figura de un Pontífice en este caso el Papa Francisco, es la máxima expresión de un Magisterio. Ahora reconoce y recomienda que para conocer el catolicismo se debe ir a las fuentes como el catecismo, el Magisterio y la Doctrina Social.
Al referirse a la unidad de los cristianos, dijo que “está muy bien tener una buena relación con personas de diferentes comunidades, superar las diferencias, dejar de enfadarnos. Incluso si no estamos de acuerdo, podemos tener una actitud conciliadora y objetiva. Eso es bueno y necesario. Pero no es suficiente”.
Frente a esta respuesta el entrevistador lo cuestiona si “¿No es suficiente que nos amemos unos a otros?, a lo que Ekman respondió: “¡Eso mismo dicen las personas que cohabitan y no se casan! Pero Jesús no tiene 20 mil esposas ni tiene una pareja de hecho, sino una relación interna y externa específica con una Esposa”, refiriéndose a la Iglesia.
Citando el Evangelio de San Juan 11,52 dijo: "Sí, Jesús no sólo iba a morir por el pueblo, sino también para Reunir a los hijos dispersos de Dios (…). Jesús murió por eso (…) Creo que está muy fuerte en el corazón de Dios el deseo de que nos unamos”.
“La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, una entidad estructurada. Es concreta, no es una nube de gas. El Cuerpo es visible. El modelo es Jesús, que tenía un cuerpo visible durante 30 años. Además, ¿cómo era al principio? A los carismáticos nos encanta decir que volvamos al cristianismo de Hechos de los Apóstoles… ¡y entonces sólo había una iglesia!”, enfatizó.
Ekman en su contacto con otros católicos descubrió “lo viva que es su creencia, los dones que tienen, lo bien informados que están, la fuerza de su fe. Los cristianos ‘de avivamiento’ creen que tienen el monopolio de ese ardor, así que para mí fue una experiencia aleccionadora darme cuenta de que no teníamos este monopolio”.
Indicó que también influenció su relación con el único Obispo Católico de Suecia, Mons. Anders Arborius y el Sacerdote y escritor, P. Wilfrid Stinissen.
Por su parte Birgitta recordó que “cuando descubrí todos esos aspectos positivos (de la fe Católica) pensé: ¿Por qué nadie me lo dijo? Pensé: ‘Alguien me lo ha ocultado, a mí y a todos los demás no-conformistas (refiriéndose a los protestantes fuera de la Iglesia luterana estatal).  Fue una experiencia repentina después de mucha lectura. La expiación, la sanación, la creencia en los milagros… todo esto está de una manera fuerte y bien articulada, y mucha gente ni siquiera lo sabe. Me sonrojé de vergüenza al descubrir nuestra ignorancia”.
Ahora los esposos Ekman quienes continuarán con el trabajo solidario con niños de la India, serán fieles de la Parroquia Católica de Sankt Lars, en Uppsala. “Nos sentimos, un poco, como Abraham y Sara: dos ancianos entrando en un país desconocido”, añade. Pero guiados por Dios (…).  Pero, eso sí, con ganas de hacer cosas por la evangelización, la unidad de los cristianos y su mejor entendimiento”, señalaron.
“Necesitamos lo que Jesús ha puesto en la Iglesia Católica. Necesito lossacramentos, necesito el Magisterio, necesito al Papa, necesito la tradición que gestionan. Tengo necesidad de la Iglesia para mi propia salvación”, declama Ekman.

Fuente:https://www.aciprensa.com/noticias/el-fundador-de-la-iglesia-pentecostal-mas-influyente-de-suecia-anuncia-su-conversion-al-catolicismo-86600/ 

martes, noviembre 25, 2014

Gran Final 7ma temporada Mi Voz para Cristo


¿“Bombardear” las redes sociales con mensajes religiosos o dar testimonio de Cristo?

Mons. Claudio Maria Celli (Foto ACI Prensa)

LIMA, 19 Nov. 14 / 05:09 pm (ACI).- El Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Mons. Claudio Maria Celli, alentó a los católicos a no tener miedo de anunciar a Cristo en las redes sociales, animó a no “bombardearlas” con mensajes religiosos sino a hacerse presente con un testimonio valiente y claro.
Así lo indicó el Prelado en entrevista concedida a ACI Prensa el 18 de noviembre en la ciudad de Lima (Perú), adonde llegó para el 13° encuentro continental de la Red de Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) que se realiza hasta el viernes 21.
Mons. Celli dijo que el mismo Papa Francisco, consciente de los “límites y los peligros de las redes sociales”, es quien alienta este anuncio ya que existe una gran multitud de personas vive en ellas y la tarea de la Iglesia es hacer resonar aquí la voz de Jesús. Que la gente pueda encontrar a Jesús y su Evangelio”.
“¿Por qué? Porque de repente esa gente nunca pondrá un pie en una iglesia. Si los testigos de Jesús son fieles, ellos podrán testimoniarlo. El mundo –recordó– está más atento a los testigos que a los maestros, como decía Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi”.
El Prelado precisó que este anuncio del Evangelio “no debe ser un bombardeo de mensajes religiosos sino un testimonio concreto, eficaz y verdadero de las cosas en las que creemos, de Jesucristo”.
Mons. Celli dijo luego que en cualquier lugar del mundo y también en América Latina, “el discípulo del Señor sabe lo que tiene en el corazón, no hay que aguar el mensaje. No hay que reducir los contenidos profundos del Evangelio. Debemos, sin embargo, respetar el camino y las dimensiones religiosas de los otros”.
Recordando lo que señala el Santo Padre, el Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales afirmó que “la Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción y eso solo se da si somos testigos auténticos. Quiero decirles a todos que no tengan miedo de entrar en las redes sociales. Preguntémonos primero si hacemos vida el Evangelio para ser testimonio vivo”.
Mons. Claudio María Celli puso como ejemplo de testimonio del Evangelio al Papa Francisco: “en un mundo como el nuestro donde poco a poco se olvida a los mayores y los enfermos, donde parece que el mundo es solo de los jóvenes y bellos, el Papa dice que hay que ir al encuentro del hombre de hoy”.
Este hombre, prosiguió, “está cansado y se siente solo y herido, tienen grandes dificultades. El Papa nos dice que la comunicación debe hacerse proximidad ante este hombre. La Iglesia debe mostrar su rostro maternal, expresar esta simpatía al hombre y la mujer de hoy. Que sepa decirle al hombre que Dios le ama tiernamente. Es un gran desafío”.
Para concluir, Mons. Claudio Maria Celli dijo que “una de las enfermedades modernas es que nos falta esperanza. Nosotros, la Iglesia, no somos los mejores ni los más buenos del mundo, pero sí intentamos que Jesús esté en lo profundo de nuestra vida y queremos testimoniarlo también en el mundo digital. Esta es nuestra tarea –con la que colaboramos en nuestro Pontificio Consejo– anunciar a Jesucristo”.
El encuentro de la RIIAL, señala una nota de prensa del Episcopado peruano, busca responder a “la necesidad de mejorar la comunicación en los distintos ámbitos de la Iglesia, intercambiar experiencias, diseñar estrategias comunes para la construcción de redes de comunión más fuertes entre los agentes de pastoral y los departamentos de comunicación de las conferencias episcopales”.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/bombardear-las-redes-sociales-con-mensajes-religiosos-o-dar-testimonio-de-cristo-21823/

lunes, noviembre 24, 2014

Porque el amor es nuestra misión, dimos Un paso por mi familia

Miles de personas, cientos de familias dimos en el día de ayer, Un paso por mi familia. 


Bajo el lema: El amor es nuestra misión, una gran multitud de hermanos católicos nos dimos cita a las 9:00am de ayer domingo en la Av.  George Washington, desde la avenida Abraham Lincoln hasta la plaza Juan Barón, para dar un paso nuevamente por los valores y la familia. 
Este peregrinaje a favor de la unión familiar espera hacer un llamado a que el amor sea la principal misión de los hogares dominicanos para que la falta de valores no ponga en peligro la existencia de la familia como órgano principal de la sociedad.
En la caminata recorrimos cerca de cuatro kilómetros para elevar nuestras plegarias por el rescate de los valores en la familia.
La caminata se realizó no solo en Santo Domingo, sino también en varias localidades del país como Cotuí, San Francisco, Santiago e incluso se realizó en Estados Unidos. Esperamos que esta iniciativa llegue a todas partes del mundo y de esta manera llegar a más personas que se sumen a dar un paso por los valores en el núcleo de la sociedad, la familia. 
 
La actividad inició con una caminata, luego se realizó la eucarística en la cual se denunciaron las necesidades latentes en las familias del país, como son la paz, perdón y la reconciliación para finalizar con presentaciones artísticas y de recreación.
Tu blog de bendiciones Creciendo en la fe apoya y apoyará siempre esta hermosa iniciativa y seguiremos dando Un paso por mi familia y por los valores.

Felicidades al equipo coordinador. 
Excelente actividad!!!!

Cientos de católicos caminan en “Un paso por mi familia”

miércoles, noviembre 12, 2014

Psicología y temperamento de Jesús.

Por: P. Antonio Rivero, L.C | Fuente: Libro Jesucristo

En una palabra, Jesús era impecable, es decir, libre de toda imperfección y mancha moral ante Dios y los hombres. Nadie pudo sorprenderlo en mentira o falla. Por eso pudo decir: "¿Quién me argüirá de pecado?". Nadie pudo echarle en cara un pecado. San Pedro así afirmó:"No hubo pecado en él, ni engaño en su boca" (1 Pedro 2, 22).

Impecable significa santo. Jesús era santo. Tal convenía que fuese nuestro Sumo Sacerdote: "Santo, inmaculado, apartado de los pecados"(Hebr. 7, 26). En todo semejante a nosotros, menos en el pecado.

En el concilio de Éfeso del siglo IV se afirma que Jesús nunca cometió pecado. Y en el segundo concilio de Constantinopla se condena a quien diga que Jesús tuvo pasiones desordenadas carnales. Esta herejía y esta profanación se ha vuelto a repetir en la famosa película "La última tentación de Cristo". Esta postura es inaceptable porque en Jesús hay equilibrio entre el mundo pasional y el racional. El desequilibrio se da en nosotros, por culpa del pecado original. Pero en Jesús no hubo pecado original. Nació sin pecado, así lo dijo el ángel a María. Jesús no tenía tendencia interior al mal, como nosotros. Y las tentaciones del desierto o la de Getsemaní son tentaciones extrínsecas, es decir, vienen de fuerzas exteriores, provocadas por el Maligno. Y Jesús las rechaza al punto, porque en su alma no había complicidad radical alguna con el mal. El "Apártate, Satanás" tantas veces pronunciado por Jesús, es el reflejo de la ausencia de complicidad pecaminosa en su interior.

El historiador Ranke escribió esto de Jesús: "Nada más inocente, más sublime y más santa ha existido en la tierra que la conducta de Cristo, su vida y su muerte. En cada una de sus sentencias sopla el puro aliento de Dios. Son palabras de vida eterna. El género humano no tiene recuerdo alguno que pueda ni de lejos compararse con éste". Así Jesús llega a ser el ideal ético de todos los tiempos y de todas las civilizaciones.

¿Qué decir de esas reacciones fuertes de Jesús? ¿No son accesos de ira y cólera con los vendedores del templo y con la clase dirigente de entonces?

Santidad y perfección moral no significa tener temperamento flemático, débil, apático, apagado. No. Jesús es un hombre con energía moral, de temperamento fuerte y apasionado. Y cuando está en juego la gloria del Padre y la honestidad y honradez no duda en airarse. No tolera la mentira, la falsedad, la doblez. Se indigna contra quienes quieren falsear la religión y se creen justos. Podemos imaginarlo con los ojos llameantes, los labios trémulos y las mejillas abrasadas, porque "el celo de la casa de su Padre le consume". Jesús no se queda en medias tintas. Su ira no va contra las personas, sino contra la actitud hipócrita y doble de esa gente dirigente.

Por tanto, su semblanza moral estaba enriquecida con estas joyas: mansedumbre y comprensión, exigencia y fuerza. No se excluyen. Es más, se complementan.

De Él se dijo: "Nadie habló como Él." Detrás de esta frase se esconde todo el mundo intelectual de Jesús.

¿Cómo era la inteligencia de aquel que a los doce años dejó boquiabiertos a los doctores de la ley? ¿Cómo era la inteligencia de aquel que cuando hablaban todos estaban pendientes de las palabras de gracia que salían de su boca? ¿Cómo era la inteligencia de quien pronunció el hermoso discurso o sermón de la montaña, jamás superado por nadie?
La gente de su tiempo estaba asombrado ante Jesús, hasta el punto de decir: "¿De dónde le vienen a éste tales cosas y qué sabiduría era esa que le había sido dada?". Otros decían: "¿Cómo es que sabe letras sin haberlas aprendido?".

¿Cómo era la inteligencia de aquel que nos describió lo más profundo y misterioso, el Reino de los cielos, con imágenes tan sencillas y asequibles como la buena semilla, el grano de mostaza, un poco de levadura, la perla preciosa, la red que se echa al mar?

La teología nos dice que Jesús tuvo tres tipos de ciencia:

Ciencia beatífica intuitiva: por ser Dios, Él veía a Dios cara a cara. Veía todo el pasado, el presente y el futuro. Veía su vida, sus sufrimientos, sus trabajos, su apostolado, su muerte en la cruz, su triunfo en la resurrección. Veía las etapas de la Iglesia con todas las pruebas y vicisitudes. Veía a sus hermanos los hombres, sus avances y tropiezos, sus miserias y grandezas. Y todo esto le causaba un doble sentimiento: por una parte, alegría, por el bien que veía en muchos; y, por otra parte, pena, por el mal que muchos perpetraban a sus semejantes con guerras, crímenes e injusticias.
 
Ciencia infusa: es la ciencia que Dios da a los ángeles y a gente privilegiada, que sin haber estudiado, saben las cosas porque Dios se las infunde en su inteligencia y en su espíritu.

Ciencia adquirida o experimental: es la ciencia que vamos aprendiendo con el paso de los días, gradualment. Así se entiende la frase del evangelio: "El niño crecía en edad, sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombres". Jesús era verdadero hombre, por tanto, su conocimiento fue progresivo, como el conocimiento de todo hombre.

Jesús, pues, tenía una inteligencia brillante, intuitiva, clara, concreta, basada en la realidad, donde extraía los datos para su predicación. Era muy observador. Se fijaba en todo: en los lirios, en los pajarillos, en los campos, en las actitudes de los hombres. Sus ojos eran como una cámara de fotos.

Psicología y temperamento de Jesús.

Hay psicologías sanas, equilibradas, serenas, entusiastas, optimistas. Y hay psicologías enfermas, hipocondríacas, esquizofrénicas, megalómanas, amorfas, raras, depresivas, pesimistas, asustadizas y desequilibradas.

Hay temperamentos para todos los gustos: colérico, nervioso, apático, sentimental, apasionado, sanguíneo, superficial, profundo.

¿Cómo era Jesús? Es un hecho: Jesús ha sido, es, y será un personaje excepcional desde todos los puntos de vista. Ha partido la historia en dos: antes de Cristo, después de Cristo.

A veces su modo de obrar es extraño, hasta el punto que sus mismos parientes creen que "ha perdido el juicio" (Mc 3, 21) y lo quieren llevar a su casa porque creen que compromete el honor familiar.

Los enemigos le acusan de estar poseído de un espíritu maligno, porque su obrar y doctrina rompen con los moldes recibidos del ambiente judaico (Mat 12, 24).

Otras veces su conducta parece un poco extraña: hace barro en el suelo con la saliva y unta los ojos de un ciego; o mete los dedos en los oídos de un sordo; o escribe con el dedo en el suelo o arroja airado a los mercaderes del templo. ¿No sufrirá una crisis nerviosa, no tendrá algún desajuste emocional o psicológico? ¿Quién es éste que quebranta el sábado, que come y bebe con pecadores? ¿Ha perdido los estribos?

Un maestro un tanto singular: un maestro que no tenía lugar físico donde preparar sus clases; no tenía escuela, no llevaba libros debajo del brazo. Ni casa donde dormir.

¿Qué características podemos entresacar del temperamento de Jesús, a la luz del Evangelio?

Espíritu equilibrado: a pesar de que su vida se desarrolló en un ambiente de lucha y fricción, dado que su mensaje era innovador y chocaba constantemente contra las clases dirigentes de entonces, que le consideraban intruso, Jesús les desenmascara terriblemente, con espíritu decidido, costase lo que costase.

Y lo hace con espontaneidad, equilibrio, naturalidad, sinceridad...pero también con tono y palabras punzantes, con argumentos contundentes y serenos, hasta el punto que nadie se atreve a echarle mano (Jn 7, 45).

Cuando quisieron sus paisanos despeñarle, con toda naturalidad pasa en medio de ellos, sin nerviosismo ni excitación. En su vida no hay bruscas alternativas, ni depresiones nerviosas ni rectificaciones de conducta o de doctrina. Este equilibrio y serenidad es reflejo de una armonía y equilibrio de su alma segura y centrada en torno a una misión superior.

Dice un autor de él: "Hombre verdaderamente completo, hombre de un tiempo y de una raza apasionada de la que no rechazó sino las estrecheces de miras y errores. Tiene sus entusiasmos y sus santas cóleras. Conoce las horas en las que la fuerza viril se hincha como un río y parece desbordarse. Pero siempre permanece lúcido: nada de exageración, de pequeñez, de vanidad, ningún infantilismo, ningún rasgo de amargor egoísta e interesado. Agitadas, temblorosas, las aguas permanecen límpidas" (Grandmaison).

En sus desahogos de cólera, su centro es el celo de su Padre, que es el centro de su alma. Es una reacción en defensa de los intereses superiores del Reino de Dios. No busca sus intereses personales.

Espíritu lúcido y voluntad decidida: lucidez, pues sabía a qué había venido, conocía bien el plan que su Padre le había trazado. Lúcido en su hablar y predicar. No desvariaba, no perdía la memoria. Su hablar era coherente, reflexivo y brillante. Y al mismo tiempo, tenía una voluntad decidida. Nada de blandenguería, ni voluntad enfermiza o débil. Voluntad decidida, demostrada en términos tajantes: "Si tu ojo...si tu mano...córtatelos".... "Dejad a los muertos enterrar a los muertos"...."Dejen todo y síganme". Fue esta voluntad decidida, la que hizo que algunas veces los apóstoles no se atrevieran a preguntarle...estaban como sobrecogidos y con temor, a veces. ¡Qué decisión la de Jesús: "Que nunca salga fruto de ti"!
Fiel a su misión: por eso rechazó las propuestas de Satanás en el desierto. Por eso rechazó la propuesta de la gente para hacerle rey temporal. Por eso rechazó la propuesta de Pedro de quitarle la cruz y el sacrificio. Por eso, al final de su vida pudo decir: "Todo está cumplido".

Espíritu sincero y auténtico: en Cristo no cabían las mañas, la manipulación de la gente, el engaño, las palabras de doble sentido, la trampa.

Por eso, luchó a muerte contra el espíritu doble e hipócrita de los fariseos, a quienes trató duramente. No aguantaba la mentira. Por eso dijo: "Vuestra palabra sea sí o no...no se puede servir a dos señores...la lámpara de tu cuerpo es tu ojo". Jesús no tenía máscaras. Era transparente: por eso lloraba, sentía tedio y temblor, se compadecía, se enojaba...No era un estoico. Nada tenía postizo. Por eso, desenmascara las trampas de los fariseos: "Mostradme el denario...dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Espíritu realista, no idealista: Jamás se oyó decir de Cristo que tuvo éxtasis, es decir, momentos en que perdía el control de los sentidos, por estar en contacto con el mundo sobrenatural.

Nunca se desconectó del mundo sensible. Nunca estuvo fuera de sí, como estuvo san Pablo o santa Teresa o san Juan de la Cruz, a quienes Dios les concedió estas gracias especiales.

Jesús era realista. Vivía a la intemperie. Nunca estuvo enfermo. Esto nos demuestra que tuvo un equilibrio orgánico y psíquico a prueba de todo. Quien anda en éxtasis se siente descoyuntado, molido, con dolores musculares y orgánicos.

Jesús vivía en la realidad. Y esa realidad era dura. Tanto que le creaba tensión con su misión: "Tengo que recibir un bautismo de sangre...las raposas tienen madriguera...vamos a Jerusalén". Jesús no fue un idealista ni un soñador. Pisa en tierra firme: "Dadles de comer...estoy conmovido". No es un sonámbulo. No tiene espasmos nerviosos. No tenía sugestiones ni fanatismos.

Jesús nada tiene de rarezas. Por eso, come, bebe, echa en cara, discute, reza, motiva, llama la atención, se enoja.

Sus mismas parábolas demuestran este espíritu realista: pescadores escogiendo los peces buenos; los agricultores sembrando la buena semilla; los obreros esperando en la plaza el contrato del día; la reacción de los que trabajaron más contra los más favorecidos; la preocupación de la mujer que perdió una dracma en la casa; la súplica de la mujer ante el juez inicuo; los amigos importunos que van de noche a pedir pan al amigo; el rico que no se preocupa del pobre; los fariseos que en las plazas hacen todo para ser vistos; la madre que va a dar a luz; los lirios del campo; los que entran al banquete sin llevar vestido de etiqueta... ¡Qué ojo tan realista y observador! Nada se le escapa. Con sus parábolas podríamos reconstruir el medio ambiente social de su época.

Espíritu sencillo: la sencillez es la no complicación ante Dios, los hombres y uno mismo. Es sinónimo de naturalidad, autenticidad, transparencia. Por eso, en Jesús encontramos una fluidez en la relación con su Padre. Y en el trato con los hombres no tenía gestos teatrales, ni tonos altisonantes ni espectacularidades para halagar a las masas.

No clamaba en las plazas. Su vocabulario era sencillo, natural, simple, imaginativo y plástico. Nos se iba a la abstracción; nos e andaba por las ramas. No se daba a logicismos rabínicos eruditos. Natural, sin afectación; natural, sin rarezas; natural, sin formalismos. Por eso, pedía que los ayunos no se hiciesen en público, sino en privado. Por eso, iba a los convites con gente sencilla e incluso poco recomendable. No se complicaba. No se hacía líos. No cavilaba. No buscaba dobles intenciones a las cosas. Por eso, desenmascaraba a los fariseos, porque eran complicados de mente, retorcidos, maliciosos, malpensados. Todo en Jesús es transparente, auténtico, sincero: "El ojo debe ser el espejo del corazón". Sencillez. Sencilla fue la llamada de cada apóstol. Nada de truenos, ni de gritos, ni de espasmos. Nada de sueños ni de visiones: "Ven y sígueme". Sencillez. Por eso, todo lo decía de frente sin complicarse. Sencillez. Por eso, simplificó los 503 preceptos judaicos en uno solo: Amaos.

Espíritu original e independiente: A todos considera hermanos, no hay extraños ni extranjeros. Todos somos hijos del mismo Padre Celestial. En tiempo de Jesús imperaba un nacionalismo cerrado y de revancha contra el extranjero. Jesús habla de universalidad, de fraternidad, de unir Oriente y Occidente, donde se sentarán todos en el mismo banquete.

Original, también, al dar primacía y prioridad al valor ético, interior, espiritual y no a la letra, que a veces mata, si no está permeada de espíritu. "Habéis oído que se dijo, pero Yo os digo...". ¡Qué postura tan valiente, gallarda, independiente! "Nadie habló como Éste".

Por este espíritu de independencia corrige la interpretación dada a las leyes antiguas, simplifica todo, perfila, matiza. Todo sonaba nuevo, original: "Dar la otra mejilla, devolver bien por mal, amar al enemigo, no permitirse ni siquiera desea a la mujer del prójimo, perdonar, sólo los enfermos necesitan del médico, buscar lo perdido, lo que sale del corazón eso es lo que mancha...".

Por este espíritu original, no promete un mesianismo terreno, político, social, sino espiritual, donde los pobres, los afligidos, los humildes, los pacíficos, los perseguidos son quienes tendrán su recompensa. Por eso su doctrina, por ser nueva, pedía odres nuevos, corazones nuevos, mentes nuevas. Si no, se echaría a perder el vino de su mensaje.

Original y atrevido. Se considera superior a la ley, al templo, al sábado, y con toda independencia y libertad, cambia las antiguas costumbres que eran intocables: "Habla con una mujer samaritana, come con pecadores, cura a extranjeros, se encara con esos maestros de la ley, quebranta el sábado para hacer el bien a los necesitados...".

Espíritu de mansedumbre, exento de blandos sentimentalismos: No ha habido temperamento más comprensivo y condescendiente con el prójimo que Jesús. Su espíritu de mansedumbre culmina en su silencio, en su porte digno al ser abofeteado. No es un silencio lleno de miedo e impotencia; sino un silencio lleno de dominio y contención de las pasiones irascibles. Jesús es una mezcla de majestad y dulzura. Sabe condescender sin rebajarse; entregarse sin perder su ascendiente; darse sin abandonarse.

Su dulzura y mansedumbre no significaba transigencia y aprobación de situaciones injustas o de actitudes erradas. Por eso, desenmascara la falsedad, la hipocresía, con frases duras y cortantes, de las clases dirigentes judaicas. No se alza contra la autoridad; al contrario, dice a los suyos que sigan sus instrucciones, pero no su conducta. Vigoroso y suave, suro y condescendiente. En el equilibrio de ambas tendencias está el carácter perfecto.

Espíritu comprensivo y humano, sin concesiones a la demagogia: Jesús era intransigente con el pecado e indulgente con el pecador. Ahí tenemos a Jesús frente a la mujer adúltera (Juan 8, 1s) y frente a esos judíos que trajeron a esa mujer pública. Fue indulgente con ella, porque estaba arrepentida, pero fue intransigente con el pecado de la mujer: "Vete y no peques más". Y fue intransigente con esos judíos: "El que de vosotros esté sin pecado, arroje la primera piedra".

Ahí tenemos a Jesús frente a esa mujer samaritana (cf. Juan 4). Jesús le puso ante su cara el pecado: "Cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido". Pero la fue llevando al arrepentimiento. Jesús no tiraba las piedras contra los pecadores, como hacían los fariseos. Era comprensivo con la debilidad humana. Pero era intransigente con la mentira, la hipocresía, la falsedad, la ambición, la comodidad. Por eso no dudó de hablar duro a Pedro: "Apártate de mí Satanás" cuando Pedro quiso quitar del plan de Jesús la cruz, lo difícil (Mateo 16, 21-23). Aún resuenan las terribles palabras contra la actitud de esos jefes religiosos: "Fariseos, sepulcros blanqueados, raza de víboras". Daban la impresión de una virtud interior que no tenían.
Comprensivo con el pecador humilde. Por eso perdonó al buen ladrón (cf. Lucas, 23, 39-43), a Zaqueo (cf. Lucas 19, 1-10). Pero esta comprensión con la debilidad humana, estaba muy por encima de la demagogia o condescendencia con las pasiones bajas de las turbas. Por eso, no lanza un programa o un mensaje facilitón, cómodo, de satisfacciones sociales en el orden terrenal; no promete bienes terrenales, sino persecuciones, dificultades. Por eso, a los que le siguen les pide renuncias terribles, negarse a sí mismo, tomar la cruz...amarla a Él más que a sus seres queridos.

Nada de concesiones a la sensualidad y a la animalidad del hombre. Primero están los valores del espíritu, que piden ascesis, trabajo, renuncia. Jesús no halaga, exige. Jesú no cede, exige. No contemporaliza, exige. Nada de demagogias facilitonas, como hacían otros mesías. Su mensaje era crudo: cruz, sacrificio, renuncia. Y sin embargo, era el Pastor que busca esa oveja perdida y cuando la halla, se alegra, la pone sobre los hombros, hace fiesta. Era ese Médico que curaba las heridas profundas del corazón de quien se acercaba humilde y arrepentido. Eera ese Padre que se compadecía de esas turbas hambrientas de su Palabra, y les alimentaba sin prisas, aunque no tuviera Él tiempo para comer. Jesús, pues, era intransigente con el pecado, pero comprensivo con el pecador. Para ello se necesita tener un corazón noble, grande para amar y fuerte para luchar.

Espíritu austero: austero, no al estilo de Juan Bautista, que huye del mundo y de sus nobles alegrías. Jesús no es un anacoreta que vive aislado en el desierto, sin más compañía que la de los chacales. El anacoreta se desconecta de la vida social, de sus problemas y angustias. La misión de Jesús debía desarrollarse en el bullicio de las ciudades, conviviendo con sus conciudadanos y participando de sus preocupaciones. Los monjes anacoretas tenían este lema: "Huye, reza, llora". Jesús, no. Jesús quiere santificar la vida social en su propio ambiente, en contacto con las diversas clases sociales de su tiempo.

¿Dónde está, pues, su austeridad, si tenía que vivir en medio del mundo?

En su vida personal había abrazado la más estricta pobreza. No tenía dónde reposar la cabeza. Tenía otro alimento distinto. Austeridad, como ese tener lo esencial, vivir con lo esencial; en comida, vivienda y vestido. Austeridad, como libertad interior. Cuanto menos se tiene, más libre se siente Jesús.

Su mensaje, por otra parte, exige austeridad, renuncia: "No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla corroe"... "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero...?"... "Una cosa es necesaria". Pide, pues, austeridad, para desembarazar el espíritu a fin de que vuele con mayor libertad hacia la santidad. Pide perder la vida material, para salvar el alma espiritual. Como el cirujano que amputa un miembro, para el bien del todo. Pide vender todo lo material para comprar la perla preciosa de su amistad, de su gracia, de su Reino.

Nada tiene valor para Jesús, sino en función de su dimensión religiosa y espiritual. Por eso lo material debe ocupar un lugar secundario en la vida del cristiano. Si no hay renuncia en la vida, no hay clima propicio para el desarrollo de los valores espirituales. Su mensaje, por tanto, supone un programa de renuncia. No nos hagamos ilusiones: para entrar en el Reino de los cielos hay que desprendernos. La austeridad nos ayuda a elevar la mirada a las cosas de arriba, y a desprendernos de las cosas, afectivamente, primero, y efectivamente, después.

Espíritu razonablemente afectivo: la actitud de austeridad y desprendimiento ante la vida en Jesús no está reñida con un temperamento afectivo, cálido, cordial.

Austeridad no significa adustez, insensibilidad, frialdad en el trato con los demás. La austeridad regula esa tendencia de todo hombre a tener más de lo necesario. La afectividad es una cualidad que todo hombre tiene que desarrollar en el marco de un equilibrio, y que le hacer ser más hombre.

¿Cómo demostró Cristo su afectividad?

En los Evangelios se nos habla de su predilección por los niños, símbolo del candor y humildad, necesarios para entrar en el Reino. Con sus apóstoles fue afectuoso y el Evangelio no esconde que Jesús tuvo predilección con algunos: Pedro, Santiago y Juan. A pesar de la rudeza de aquellos pescadores, Jesús tuvo detalles de delicadeza y afectividad: cuando les vio cansados, los llevó a la otra orilla a pasar un fin de semana. En la Última Cena los llama: "hijitos míos" y les deja el testamento del amor, como sello de su pertenencia. Les lava los pies.

Cuando les manda al apostolado se preocupa de que no les falte nada. Fue compañero de fatigas y sinsabores, de alegrías y sobresaltos de esos doce íntimos. Con ellos desarrolló una afectividad sana, equilibrada y orientada al bien. La afectividad unida a la amistad crea lazos irrompibles, estrechos y duraderos.

Antes de partir al Padre, Jesús les conforta, les anima y les promete un Consolador, el Espíritu Santo. Les promete su asistencia hasta el final de los tiempos. Hoy diríamos:"Jesús tenía corazón". Esto es la afectividad. La misma Eucaristía fue regalo de esta afectividad inigualable que desembocó en amor íntimo y oblativo.

Las lágrimas que Jesús derramó en varias ocasiones demuestran que Jesús no era una persona adusta o insensible, sino, al contrario, con una capacidad de afectividad fina. Le dolía que no le aceptaran como Mesías. Le dolía la suerte de su pueblo. Le dolía la injusticia, la explotación, el sufrimiento de su gente. Le dolía la ingratitud. Le dolía la terquedad de algunos.

CONCLUSIÓN

Hemos visto todo un mosaico de virtudes en Jesús. Virtudes en plena armonía, que forman la rica personalidad de Cristo, su mundo psicológico y afectivo. Estas virtudes las vivió Jesús de un modo sereno, límpido, natural, sin tensiones. Cristo representa el equilibrio, el ideal más puro de la Humanidad. A Él tenemos que mirar todos, por ser el Camino, la Verdad y el Modelo

A modo de conclusión, hagamos un breve resumen de cuanto se ha dicho: ¿Cómo era Jesús?

Ante su Padre: obediente, agradecido, atento, solícito, amoroso, delicado, respetuoso.

Ante los hombres: Demuestra un gran interés por el hombre, por cada hombre. Le ama con compasión, le habla con sencillez, le corrige con bondad y con exigencia amorosa para que se convierta; le urge la conversión del hombre. Quiere hacerle salir de su reducido mundo, abrirle horizontes, darle alas para que comprenda lo que es, lo que puede ser. Desea hacerle superar lo inmediato para que vea lo profundo de su vida y de su actuación. Usa términos absolutos: nadie, todos, perderse, salvarse; no se queda en las ramas, va a las raíces (Mc 8, 35; Mc 9, 43-44). Utiliza las narraciones o parábolas para iluminar las actitudes que el hombre debe tener en su vida, para enseñarle cómo debe actuar para ser mejor: el sembrador y su cosecha (Mt 13), obrero y trabajo (Mt 20, 1-16), servidor y señor (Lc 12, 45-47), ladrón (Lc 12, 39), padre e hijo (Lc 15, 11-32), administrador y el rico (Lc 16, 1-8); rico y pobre (Lc 16, 19-31), negociantes y casas de préstamo (Lc 19, 12-23), invitados a la boda (Lc 14, 8-12), gobernantes y súbditos (Mt 20, 25). También usaba paradojas y enigmas para hacerle pensar al hombre, animarle a buscar. Emplea el género apocalíptico para recordar la inseguridad del hombre, el juicio al está sometido, la soberanía de Dios, su paciente espera, su justicia, la maldad del pecado, la necesidad de estar vigilante (Mt 24, 36; 24, 27-28; Mt 25). ¿Desde dónde enseña al hombre? Cualquier parte es púlpito: plazas, caminos, a orillas del lago, sinagoga, banquetes, templo, etc. ¿Cómo enseña? Con autoridad, con decisión, con paciencia y bondad.

Ante las cosas: amor y respeto por la naturaleza. Se ha fijado en todo: pájaros (Lc 9, 58; 12,6), los cuervos (Lc 12, 24), los lirios (Lc 12, 27), la hierba del campo (Lc 12, 28; Mt 6, 30), las vides y los sarmientos (Jn 15), las uvas y los espinos, los higos y los cardos (Mt 7, 16), los juncos y hierbas agitados por el viento (Lc 7, 24), las nubes en el cielo (Lc 12, 54), el viento (Jn 3, 80), la gallina (Lc 13, 34). Y todas las cosas las relaciona con el Padre, con el mundo espiritual. Todo es huella de Dios. Tiene en cuenta los hechos sociales, civiles y religiosos, cotidianos. Utiliza símbolos que transportan a una realidad profunda: sal, luz, candil, perfume, polilla, carcoma, viga, perla, roca, río, viento, casa, red, tesoro, grano de mostaza, grano de trigo, cizaña, etc. Todo le servía a predicar su mensaje divino. Jesús se da cuenta de las relaciones humanas, comerciales, política y religiosas, que se dan en la sociedad en que vive.

Fuente: http://www.es.catholic.net/op/articulos/17587/psicologa-y-temperamento-de-jess.html



viernes, noviembre 07, 2014

Creciendo en la fe apoya Un paso por mi familia.


Nosotros caminaremos por la fe, el respeto, la comunicación y el amor. 

El amor es nuestra misión. #caminata#unpasopormifamilia #valores 

@pormifamiliard


Domingo 23 de Nov. Malecón SD, 9:00am. Únete!!






Creciendo en la fe apoya Un paso por mi familia.




lunes, noviembre 03, 2014

Rueda de prensa “Un paso por mi Familia, El amor es nuestra misión”


Arquidiócesis de Santo Domingo, a través de la Vicaría Episcopal de Pastoral Familia y Vida realizará la caminata “Un paso por mi Familia, El amor es nuestra misión”


Ante la falta de valores que amenazan y ponen en peligro la existencia de las familias como órgano principal de la sociedad, la Iglesia Católica hace un llamado a toda la sociedad a que levanten el lema “El amor es nuestra misión”, participando masivamente en la Caminata “Un paso por mi Familia”, evento que en sus dos versiones anteriores ha resultado una verdadera manifestación de rechazo a los antivalores que se promueven en nuestra sociedad como ejemplo a seguir.

Esta actividad organizada por la Arquidiócesis de Santo Domingo, a través de la Vicaría Episcopal de Pastoral Familia y Vida y la Comisión Nacional de Pastoral Familiar, es un rechazo a la corrupción, violencia, a la homosexualidad, el alcoholismo, el vandalismo, delincuencia callejera, la indiferencia de la ciudadanía ante los males que nos ahogan, la inseguridad ciudadana en sus distintas expresiones, ven y da un paso adelante por el rescate de los valores morales y religiosos, por tu familia, por mi familia y por todas las familias dominicanas.

Hacemos un llamado a recuperar el diálogo en las familias, la experiencia de Dios, a poner a Dios en el centro de nuestras vidas y familias, educar a nuestros hijos en valores éticos y morales, a practicar el sentido de comunidad, la solidaridad y apoyo mutuo, el respeto, la responsabilidad ante las personas mayores, en fin, los valores que nos hacen mejores seres humanos.

Hoy en día los seres humanos lo que buscan es como obtener más dinero en su afán de lucro como garantía del éxito social, lograr placer y mucho poder para imponerse en detrimento de los demás, conducta que es aplaudida y aceptada por muchos. Sin embargo como cristianos que somos estamos obligados a llamar a resaltar, promover y vivir los valores humanos y cristianos que han de ayudarnos a construir mejores familias, firme en la fe y reavivar los valores de la confianza, la esperanza, el amor y la paz.

Es necesario crear un espacio donde podamos unirnos y dar nuevos impulsos y empuje a la familia como centro de los más purificados y firmes valores cristianos. Demos un paso al frente y cerramos las filas sin flaquear a todos estos antivalores que presenta nuestra sociedad como buenos y validos.

La actividad se llevará a cabo este domingo 23 de noviembre desde las 9:00 a.m. a nivel nacional, iniciando (en el caso de la capital) en la Av. Abraham Lincoln con George Washington, hasta llegar al Parque Eugenio María de Hostos en donde será celebrada la Eucaristía presidida por su Eminencia Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y finalizará con una actividad artística y recreativa.

En rueda de prensa, se anunció que varios movimientos religiosos, un equipo de personas e instituciones públicas y privadas se han unido a esta iniciativa de la Iglesia Católica denominada caminata "Un Paso Por Mi Familia” para trabajar la unidad e impulsar los valores cristianos y rescatar el núcleo más importante de la sociedad: La Familia.

Ven y da un paso por tu familia.

Comité Organizador de la Caminata
Un Paso por Mi Familia: El Amor en Nuestra Misión

Así celebramos la luz este 2014!!!!!!!!!!!!!!

No tenemos palabras para agradecer el apoyo a nuestro día blanco!!! No podemos subir todos los mensajes, twees y post que nos han enviado. Ya sólo las fotos. Pero de verdad GRACIAS!!!!! Que la luz de Cristo siga brillando en sus corazones y los siga iluminando a no dejarse llevar por las cosas del mundo que ni de nuestras costumbres son.




Este viernes dia blanco, digamos no al halloween por el bien d nuestros hijos k son el futuro y el mañana —