jueves, agosto 27, 2009

¿Cuál es la diferencia?

...Si alguna vez alguien te dijo que "Si aceptas a Cristo tus problemas de salud, dinero, amor... acabarían...", déjame decirte que te mintió descaradamente.


2 de Corintios 4:8-9

"Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos"


Este pasaje de la Biblia nos habla de manera muy singular en lo que respecta al sufrimiento.


El apóstol Pablo habla en primera persona, acerca de las cosas que padece él y los creyentes en Cristo, pero no con un ánimo de derrota sino por el contrario, con espíritu de valor, confianza, y fe en Dios.


Dios puede bendecir nuestras vidas, de innumerables formas, pero nunca prometió que "no enfrentaríamos aflicción en este mundo". Por el contrario el mismo Señor Jesucristo nos dice:


Juan 16:33

"... En el mundo tendréis aflicción"

¿Entonces... es inevitable sufrir? Veamos paso a paso el versículo.


ATRIBULADOS EN TODO, MAS NO ANGUSTIADOS

¿En todo? ¡Dios mío como puede ser! (Exclamamos). Pero el Señor pone dentro de tu corazón, un gozo inquebrantable, que nace como el sol de la mañana disipando toda niebla de angustia.


EN APUROS MAS NO DESESPERAMOS

¿Quién no ha estado en apuros, donde el tiempo corre, y parece no haber salida? Pero, el creyente en Cristo no desespera, porque tiene "una esperanza" más allá de este mundo de desesperanza. Tiene un hogar seguro más allá del sol.



PERSEGUIDOS MAS NO DESAMPARADOS

¡Todas las cosas están en mi contra! (Exclamamos) ¿Pero acaso no dice Dios en su Palabra:
(Josué 1:5)

"... seré contigo; no te dejaré, ni te desampararé"? ¡El que ha entregado su corazón a Cristo, Dios mismo está con él!


ABATIDOS MAS NO PERECEMOS

¡Ah! ¡Abatimiento! ¡Que experiencia que quisiéramos evitar! El mundo se abate y cae sin poder levantarse... pero en Isaías 40:31 dice: "Más los que esperan a Yahvé tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán"


¿Te has desilusionado de la vida cristiana? ¿Te prometieron prosperidad? ¿Te han dicho: ¡Pare de sufrir...!? ¿Cual es la diferencia... entonces, me preguntarás? Te respondo:
CRISTO ES LA DIFERENCIA

Enviado por mi manita bella en Cristo Mery Laura Rodríguez

lunes, agosto 24, 2009

Fiesta de Santa María Virgen, Reina

El pasado sábado 22de agosto, celebramos la fiesta de Santa María Virgen, Reina. Por ello, hoy queremos hablar de la Virgen María de la mano la mano del Papa Benedicto XVI, en un reciente texto suyo sobre la relación entre María y el Espíritu Santo.

La Virgen de Nazaret fue elegida en la Anunciación para que se convirtiera en Madre del Redentor por obra del Espíritu Santo. Inmediatamente después María acude a ayudar a Isabel, y cuando llega hasta ella y la saluda, el Espíritu Santo hace que el niño salte de gozo en el seno de su anciana pariente y todo el diálogo entre las dos madres -sobre todo el Magníficat- está inspirado por el Espíritu de Dios.


En la Natividad y en la vida oculta de Jesús, el corazón de María, en consonancia perfecta con su Hijo divino, es templo del Espíritu de verdad, en el que toda palabra y todo hecho quedan conservados
en la fe, en la esperanza y en la caridad. De este modo, la casa de Nazaret fue «hogar» permanentemente encendido de oración y de atención constante a la voz del Espíritu, como también acontece en la vida pública de Jesús, de modo particular en las bodas de Caná, testimonio de la tan singular sintonía entre Madre e Hijo en la búsqueda de la voluntad de Dios a favor de los hombres.


En la Pasión, María permanece al pie de la cruz, junto a Juan y algunas mujeres. Madre y discípulo recogen espiritualmente el testamento de Jesús: sus últimas palabras y su último aliento, en el que empieza a derramar el Espíritu; y recogen el grito silencioso de su Sangre, íntegramente derramada por nosotros. María sabía de dónde venía aquella sangre: se había formado en ella por obra del Espíritu Santo, y sabía que ese mismo «poder» creador resucitaría a Jesús de entre los muertos.


Así la fe de María sostuvo la de los discípulos hasta el encuentro con el Señor Resucitado, y siguió acompañándolos también tras su Ascensión al cielo, a la espera del bautismo «en el Espíritu Santo», en Pentecostés. Allí María aparece nuevamente como Esposa del Espíritu para ejercer una maternidad espiritual y universal. Por eso María es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia que con el Espíritu camina en el tiempo invocando el regreso glorioso de Cristo: «Ven, Señor Jesús».


Bajo el amparo de María, pues, nos acogemos. Ella nos enseñará a vivir según el Espíritu y a ser testigos fecundos de su Hijo.


Que Dios Todopoderoso continúe bendiciéndonos y la Santísima Virgen María nos cubra con su Manto Sagrado.


Fuente: Grupo del Rosario de la Virgen María
El Señor les bendiga

martes, agosto 18, 2009

¿Ataques a nuestra iglesia afectan mi fe?

Muchos de mis amigos y compañeros me cuestionan de por qué si me estoy preparando tanto en mi vida profesional y espiritual sigo en la doctrina católica.


Me da risa los cuestionamientos que me hacen y los ataques que recibo por ser una declarada católica fiel, no de los calienta bancos, sino de aquellos que asumen el compromiso de ser parte de una organización de Cristo, aquella que fundó el mismo Jesús al convocar a sus discípulos, prepararlos y enviarlos a todo el mundo con Pedro a la cabeza.


Todo el mundo tiene la libertad de estar congregados o no y de estarlo en la religión a la que se sienta ser llamado. Ahora yo me pregunto… si esta no fuera la iglesia de Dios, creen ustedes que habría soportado tantos ataques? Si no fuera Dios que me quisiera en esta iglesia, creen que habría soportado tantos ataque como los que recibo cada día?


Lo que no viene de Dios no perdura, y la iglesia católica lleva mucho tiempo soportando muchos ataques del enemigo, de todas formas habidas y por haber, incluso de algunos de sus no tan fieles miembros.


Documentales, libros, películas, en fin de todo se ha hecho para atacar a la iglesia, yo todo lo veo con los ojos de la fe, no me cierro a ver nada, pero nada de eso me hace dejar de creer en que Dios me ha puesto donde Él así lo ha dispuesto, porque el hombre propone pero Dios dispone. Cuando el Señor te toca todo cambia y ya la vida no se ve igual, uno se hace más fuerte por la fe y soporta todo por su amor.


Yo sigo a Jesús, a nada más y no lo hago por haber crecido en esta iglesia, porque a mi me ha tocado luchar mucho, pero mucho, para poder seguir adelante en ella. Soportar muchos altos y bajos, momentos difíciles de la iglesia en general como los escándalos y yo sigo ahí firme y cada día más comprometida, porque a mi sacramento de comunión no renuncio por nada en la Biblia y menos al llamado que Dios mismo me ha hecho por medio de esta congregación.


Te invito a que sigas a Jesús de la forma que quieras, pero siempre llevando su palabra como ejemplo de vida y respetando a los demás, para así cumplir con el mandamiento que la misma escritura nos señala: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22, 39).


Tahiana C.

El Señor les bendiga

lunes, agosto 10, 2009

Con motivo del año sacerdotal

El Orden Sacerdotal es un sacramento que, por la imposición de las manos del Obispo, y sus palabras, hace sacerdotes a los hombres bautizados, y les da poder para perdonar los pecados y convertir el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

El sacramento del orden lo reciben aquellos que se sienten llamados por Dios a ser sacerdotes para dedicarse a la salvación eterna de sus hermanos los hombres. Esta ocupación es la más grande de la Tierra, pues los frutos de sus trabajos no acaban en este mundo, sino que son eternos.

La vocación al sacerdocio lleva consigo el celibato, recomendado por el Señor. La obligación del celibato no es por exigencia de la naturaleza del sacerdocio, sino por ley eclesiástica .

La Iglesia quiere que los candidatos al sacerdocio abracen libremente el celibato por amor de Dios y servicio de los hombres .

La Iglesia quiere a sus sacerdotes célibes para que puedan dedicarse completamente al bien de las almas, sin las limitaciones, en tiempo y preocupaciones, que supone sacar adelante una familia.

El sacerdote debe estar libre para dedicarse, cien por cien, al cuidado de las almas.

Aunque es verdad que en algún caso una esposa podría ayudarle, también es verdad que en otros muchos, una esposa podría absorberle su tiempo por estar enferma física o psíquicamente, o por exigir de él mayor atención, etc.

Y por supuesto, los hijos exigirían de él, no sólo tiempo, sino destinos en los que la educación de ellos fuera más fácil, o evitar atender a enfermos contagiosos, etc.

Es decir, el sacerdote sin familia está más libre para el apostolado; y la Iglesia, en dos mil años de experiencia, así lo ha advertido, y por eso exige el celibato a sus sacerdotes.

Pero, sobre todo, el celibato sacerdotal tiene un fundamento teológico: Cristo fue célibe, y el sacerdote es "alter Christus", es decir, otro Cristo .

El amor de Jesucristo es universal, igual para todos; sin los exclusivismos propios del amor matrimonial. Así debe ser el amor del sacerdote.

La vocación no consiste en recibir una llamada telefónica de Dios. Si un muchacho tiene buena salud (no es necesario ser un superman ), es capaz de hacer estudios (no es necesario ser un genio), puede vivir habitualmente en gracia, con la ayuda de Dios (no hace falta ser ya un santo), tiene buena intención (no se trata de buscar el modo de ganarse la vida ) es decir, busca su propia perfección y la salvación de las almas, debe preguntarse si Dios le llama al sacerdocio.

No se trata de preguntar me gustaría ser sacerdote? sino, me querrá Dios sacerdote? . En caso de duda preguntar a persona imparcial y formada.

Hay que pedirle a Dios que haya muchas vocaciones sacerdotales y religiosas, pues hacen falta muchos párrocos, muchos misioneros, predicadores, confesores, maestros, etc., y también muchas Hermanitas de los Pobres, de la Caridad, en los hospitales, en los asilos, religiosas en las escuelas, colegios etc.; y otras en los conventos de clausura que alaben a Dios y pidan por los pecadores.

Por eso es un gran apostolado ayudar económicamente a la formación de futuros apóstoles, y a los conventos de clausura.

Todos debemos pedir a Dios que sean muchos los jóvenes que sigan la voz de Dios, pues hacen falta muchos y buenos sacerdotes y religiosos.

Los padres tienen obligación grave de dejar en libertad a sus hijos que quieran consagrarse a Dios . Pero también sería pecado -y gravísimo- el inducir a sus hijos, por motivos humanos, a abrazar, sin vocación, el estado eclesiástico.

Los padres deben cuidar de no presionar a sus hijos en la elección de una profesión y estado de vida . (P. Jorge Loring, Para Salvarte)

Fuente: http://www.aciprensa.com/sacerdocio/sacerdocio.htm

miércoles, agosto 05, 2009

Salmo 23, reflexionado

El Señor es mi Pastor = A eso se le llama Relación!

Nada me faltará = A eso se le llama Proveer!

En lugares de delicados pastos me hará descansar = A eso se le llama Descanso!

Junto a aguas de reposo me pastoreará = A eso se le llama Refrescar!

Confortará mi alma = A eso se le llama Sanar!

Me guiará por sendas de justicia... = A eso se le llama Guiar!

Por amor de su nombre = A eso se le llama Propósito!

Aunque ande en valle de sombra de muerte... = A eso se le llama Prueba!

No temeré mal alguno = A eso se le llama Protección!

Porque tú estarás conmigo! = A eso se le llama Fidelidad!

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento = A eso se le llama Disciplina!

Aderezas mesa delante de mi, en presencia de mis angustiadores = A eso se le llama Esperanza!

Unges mi cabeza con aceite = A eso se le llama Consagración!

Mi copa está rebosando = A eso se le llama Abundancia!

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida = A eso se le llama Bendición!

Y en la casa del Señor moraré = A eso se le llama Seguridad!

Por largos días! = A eso se le llama Eternidad!




'No le pidas a Dios que guíe tus pasos, si no estás dispuesto a mover tus pies"

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces"

Jeremías 33:3