miércoles, enero 28, 2009

Himno Gran Misión Continental: "Quédate con nosotros Señor"


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Tahiana: YO SOY PARTE DE LA GRAN MISIÓN

Más información sombre la Gran Misión en: http://www.vicariadepastoral.org.mx

La Iglesia Católica lanza La Gran Misión Continental de evangelización

Fieles católicos de más 200 parroquias de la Arquidiócesis de Santo Domingo llenaron el Palacio de los Deportes, donde el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez encabezó el lanzamiento de la Misión Continental, con el lema “Con Cristo en el corazón, evangelicemos la nación”.

Simultáneamente, en las demás diócesis del país los obispos realizaron el mismo lanzamiento con la misión de llevar el mensaje de Cristo a todos los dominicanos y dominicanas.

El Cardenal recordó que los obispos de América Latina y del Caribe hicieron el compromiso de lanzar una gran misión evangelizadora en todo el Continente, durante la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, celebrada en mayo del 2007 en Aparecida, Brasil.

“La Conferencia quiso despertar la Iglesia del Continente y darle un nuevo impulso misionero, saliendo al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir a Cristo que llena nuestras vidas de sentido, verdad, alegría y esperanza”, dijo López Rodríguez.

Explicó que se llama Misión Continental porque se realiza en cada país latinoamericano y del Caribe y en cada iglesia diocesana, “porque la iglesia no puede estar tranquila, sino que debe acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, porque hemos sino salvados por la victoria pascual del Señor de la historia”.

A San PabloEl Cardenal presidió la eucaristía, acompañado del obispo auxiliar Pablo Cedano y más de 400 sacerdotes y diáconos, y centró su homilía en la figura de San Pablo, prototipo del misionero cristiano, cuya fiesta de conversión celebró ayer la Iglesia Católica.

El cardenal resaltó las grandes cualidades del apostol y su sacrificio para entregarse en cuerpo y alma a propagar el Evangelio. Dijo que Pablo del más encarnecido perseguidor de los cristianos, pasó a ser el más grande evangelizador de los comienzos de la Iglesia, luego de haber tenido un encuentro personal con Jesucristo.

La ceremonia fue animada por el padre Lorenzo Vargas, coordinador del Tercer Plan de Pastoral. El vicario de la Arquidiócesis, Victor Massalles, disertó sobre la Vida de San Pablo. Un coro de varias parroquias acompañó la asamblea en la que participaron las 14 zonas pastorales de la Arquidiócesis.

Tahiana: YO SOY PARTE DE LA GRAN MISIÓN
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El Señor les bendiga

martes, enero 27, 2009

Mira lo que hizo Dios: La Victoria mia es!


Marco Barrientos Y Abel Brito - Victoria - The funniest bloopers are right here

Mi favorita con mis favoritos: Jesús Adrián Romero, Abel Zabala, Abel Brito y Danny Berrios.

El Señor les bendiga

Año Paulino

La Iglesia Católica está en el Año jubilar Paulino por la celebración de los dos mil años del nacimiento del Apóstol Pablo. Año que se extenderá desde el 29 junio 08, comenzando en la víspera) y clausura del Año Paulino (29 junio 09) En estos casos, los fieles deben participar con devoción en una sacra celebración pública en honor del Apóstol de las Gentes.

La Basílica de san Pablo Extramuros en Roma fue testigo de la proclamación durante la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos de la ciudad de Roma.

«Este “año paulino” podrá celebrarse de manera privilegiada, se organizarán «congresos de estudio y publicaciones especiales sobre los textos de Pablo para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza encerrada en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo». Benedicto XV

«El apóstol de las gentes, particularmente comprometido a llevar la Buena Noticia a todos los pueblos, se entregó totalmente por la unidad y la concordia de todos los cristianos», recordó.

martes, enero 20, 2009

"Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera,sino que tenga Vida eterna".
El Señor les bendiga

martes, enero 13, 2009

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

Las estrellas no luchan para brillar, los ríos no luchan para fluir, y TÚ nunca tendrás que luchar para sobresalir en la vida, porque es el Señor quien debe brillar, es la luz de Cristo la que debe brillar en tu vida. No trabajes para destacarte en la iglesia, trabaja para que Cristo brille en el corazón de los que buscan de él y que llegan a conocerlo por tu intercesión.

Buenos días. Tu sueño no morirá, tus planes no fallarán, tu destino no será abortado, y el deseo de tu corazón será concedido en el nombre de Jesús.

Nadie va al río temprano en la mañana y trae agua sucia. Al levantarte esta mañana, que tu vida sea limpia, calmada y clara, como el agua fresca de la mañana, como la luz de Cristo que debe brillar dentro de ti y que se debe avivar cada día.

Evangelio según San Lucas 14, 1.7-14.
"Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enalteci
do".

Jesús fue invitado a casa de un fariseo para comer. Observando el comportamiento de los comensales, apreció que procuraban escoger los puestos principales, lo cual de dio pie para proponer una enseñanza, que va más allá de lo que en principio parece.

«Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a éste”, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.» Lc 14, 8-11

Más allá de lo que parece una mera norma de cortesía, o de mostrarse humilde ante los demás, creo que se puede extraer de aquí una enseñanza más profunda.

Aquellos que se abalanzan sobre los mejores puestos, son aquellos que se consideran importantes por lo que han hecho, y por tanto, merecedores de un lugar preferente. En la vida de fe, son aquellos que se creen muy buenos por hacer muchas cosas buenas, que consideran que se salvan en base a sus propios méritos. En el fondo, sólo se ven a sí mismos, y creen que Dios les tiene que agradecer el cumplir con los preceptos. Son aquellos que no trabajan donde les corresponden porque no pueden sobre salir ante los demás hermanos. Son los que quieren hacer las cosas sólo donde y cuando puedan ser aplaudidas por los demás.

En definitiva, dicha actitud es la actitud de los fariseos (“¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.” Lc 18, 11-12).

Los que se quedan en cambio en último lugar, son aquellos que habiendo sido invitados, consideran incluso que no son merecedores de compartir la mesa con los otros, en apariencia más importantes. No se atribuyen nada a sí mismos. En la vida de fe, son aquellos que saben que todo lo que poseen les ha sido concedido gratuitamente, que no pueden en justicia esgrimir mérito alguno para exigir a Dios o a sus hermanos de fe un premio a cambio. Son, en palabras de Cristo, sus "pobres en el espíritu" (“¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!”Lc 18, 13).

En definitiva, Cristo nos enseña la actitud que debemos tener para ser sus seguidores: no atribuirnos nada bueno a nosotros mismos, pues todo lo que tenemos lo hemos recibido en préstamo, y no considerarnos mejores que los demás, hagamos lo que hagamos, pues nuestras acciones por sí solas, sin el amor que Dios deposita en nosotros, no valen nada ("¡Si nadie puede redimirse ni pagar a Dios por su rescate!" Salmo 49, 7).

Sólo aquellos que se sitúan en último lugar, serán escogidos por Dios para ocupar los puestos más importantes, pues su actitud humilde ante Dios los convierte en instrumentos privilegiados de Su Amor: Por eso fue escogida la Virgen María para ser la Madre del Salvador:

Magnificat (Oración de la Virgen María ante la anunciación del milagro de Dios)
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”. Lc 1, 46-55.

Siempre he visto como en las iglesias hay muchos que trabajan para ser reconocidos por lo poco que hacen en lugar de trabajar verdaderamente por el Señor y por hacer el trabajo verdadero necesita. Muchos que sólo aparecen en el momento en que necesitan algo de la iglesia, y que para colmo profana el sacramento de la comunión, otros que prefieren estar en los lugares amplios y cómodos donde sólo tiene que ir a “Billar” ante los ojos de los demás pero el Señor ve hasta lo más oculto que hay en nuestros corazones (Romanos 2,16)

El único pecado que Dios no perdona es la blasfemia contra el Espíritu Santo o su Santo nombre y hacer pantalla ante los demás como servidores de Cristo nos hace Ángeles de luz, que son aquellos que dicen tener la luz de Cristo pero son de las tinieblas.

El celo de Dios es grande en mi corazón y por eso no tolero que se profane en Santo nombre de aquel que se entregó por mi y por ti. A cada uno le llega su hora. El Señor busca adoradores en espíritu y verdad tener la actitud de los hipócritas que se enaltecen no es ser verdadero cristiano.

"Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

Nota: Parte de este texto se encuentra en: http://www.eltestigofiel.org/

El Señor les bendiga

miércoles, enero 07, 2009

El ABC de un TESTIGO DE JESÚS

La Iglesia fue definida por el Señor Jesús resucitado, como una comunidad de testigos suyos (Cf., Hch. 1:8) El autor de Hebreos define en el pasaje de 12:1-3, una especie de trípode conceptual que identifica a los testigos de Jesús con su propósito. En este texto encontramos lo que yo llamó el ABC de un testigo de Jesús. Como preámbulo, el texto en mención es el epílogo de la disertación que comenzó en Hb. 11:1, con la definición de la fe como certeza. Pues la fe salvífica, supera el conocimiento y convencimiento y se expresa fundamentalmente como certeza de Dios, esto es: la experiencia personal con Dios. Misma que es fruto de una genuino arrepentimiento y conversión a Dios.

No obstante, Federico Nietzche el más grande ateo de la modernidad, dijo respecto de los cristianos que: “yo podría creer en su redentor, si ellos se vieran a sí mismos más redimidos” También los biógrafos de Indira Mahatma Gandhi, (precursor del pacifismo moderno, hinduista y liberador político de la India del poder británico) cuentan que fue uno de los más grandes admiradores de Cristo. Y que aún se vio tentado a creer en Cristo, pero la poca fuerza del testimonio cristiano se lo impidió. Se le atribuye el dicho de: “que pena que los cristianos tengan un Cristo tan grandioso, y que Cristo tenga cristianos tan pequeños” El testimonio cristiano ha perdido fuerza en la modernidad, por causa de no entender nuestra identidad y propósito.

Tesis: A menos que vivamos el evangelio, la gente en el mundo no encontrará mayor razón para creer en el evangelio.


Transición. El texto de Hb. 12:1-3, define claramente tres aspectos sustanciales de la vida de fe para un testigo de Jesús: ¿Cuál es su tarea en el mundo?; ¿Cómo debe cumplirla?; y, ¿Para qué debe cumplirla? Veamos:

A. Qué debe hacer un Testigo de Jesús, 12:1
“Correr con paciencia la carrera” Una mejor traducción sería “correr con perseverancia la carrera”. Sin embargo la fuerza y sentido fundamental de la frase, se encuentra en la palabra que el autor de Hebreos escogió para carrera. En el idioma griego existen dos palabras para carrera: dromos y agona. La primera se refiere exclusivamente a las competencias atléticas griegas (olimpiadas). De allí los nombres en español como por ejemplo: velódromo, autodromo, etc. Más sin embargo de que el entorno histórico del v.1 son las olimpiadas griegas en el coliseo grecorromano, la palabra que el autor usó para carrera, fue agona.


La misma palabra de la que procede el término agonía en español. En otras palabras: el autor está enfatizando que la tarea de un verdadero testigo de Jesús es correr con perseverancia su agonía. No persevera para ser salvo, sino que persevera porque ya es salvo. No está en la iglesia para ser salvo, está en la iglesia porque ya es salvo. Dios no nos llamó a vivir en este mundo exentos del dolor y el sufrimiento; al contrario, el dolor es parte consustancial de la identidad y propósito del creyente.

De hecho no existe un sólo ejemplo ni en la Biblia ni en la historia, de alguien que siendo creyente fiel no haya sufrido por la justicia del Reino de Dios. No debemos buscar el sufrimiento, pero si debemos estar listos a esperarlo y asumirlo con dignidad. Como testigos que agonizan, debemos imitar a los que agonizan físicamente de muerte. Ellos quieren tener a la gente que más aman a su lado; quieren dar perdón y pedir perdón; quieren entregar sus últimas palabras, recomendaciones y consejos; quieren entregar su último mensaje de amor a los que quedan en la tierra.

La urgencia e intensidad histórica están presentes ¡Para uno que agoniza, no hay tiempo que perder! ¡Hay un mensaje urgente que vivir y entregar! ¡Hay un testimonio de vida que compartir! Del mismo modo, como testigos de Jesús agonizantes, tenemos un mensaje urgente que entregarle a la humanidad, tenemos que vivir y modelar una vida de paz y de perdón; entender que la muerte no es el fin de la historia, al contrario, es el inicio glorioso de nuestra eternidad con Cristo.

B. Cómo debe Hacer la Tarea, 12:2
Aquí, el autor de Hebreos cambia el escenario bruscamente en el v. 2: del coliseo griego de las olimpiadas, salta al monte calvario para ver a Jesús crucificado. El modelo, patrón de vida para los testigos de Jesús es Jesús mismo (Cf., Ap. 1:5). El cómo debe correr un testigo de Jesús está marcado por el suplicio de Cristo en la cruz. ¿Cómo corrió Jesús su agonía? La respuesta y frase clave en el v. 2 es: “menospreciando la vergüenza”.

El Imperio Romano crucificaba alrededor de 30000 personas al año, unas 83 personas al día. De modo que cuando Jesús murió, él fue uno de 30000 condenados en ese año, y de 83 ajusticiados en ese día. De tal manera que la cruz para los romanos y los pueblos subyugados era más común de lo que podemos imaginar. Para los judíos era sinónimo no sólo de muerte pero sobre todo de maldición (Cf., Gál. 3:10-14)


Sin embargo había algo que era una constante común para todas las culturas de esa época respecto de la cruz: era lo que llamaban “la vergüenza de la cruz” Los clavos eran un problema horrendo; el martirio previo lo era igual; el suplicio de las burlas en la vía dolorosa era algo ignominioso, etc. Pero nada se comparaba a la temible vergüenza de la cruz. Esta consistía en crucificar y exponer pública y completamente desnudos a los reos. Esa era la ignominia más grande que un condenado a crucifixión debía soportar.

Al fin de cuentas el imperio se solazaba en hacerlo para dar un escarmiento a los bandidos y sublevados. Pero el día que Jesús murió, aquella vergüenza fue magnificaba hasta lo sumo, porque a quien estaban crucificando era nada menos que al Dios Santo, Santo, Santo, encarnado: al Autor de la Vida, como diría Pedro (Hch. 3:15); al Autor y Consumador de la fe.

Por 6 horas, Jesús sufrió la vergüenza más horrible que ser humano podía soportar en ese tiempo –y en cualquier tiempo- por causa de su amor por nosotros y su obediencia a su Padre. En su propia agonía menospreció, subestimó, minimizó su propia vergüenza –la echó a un lado-. Lo único que le animó a continuar, fue la consumación de la redención nuestra. Jesús fue vilmente desnudado físicamente para que nosotros fuésemos vestidos espiritualmente con su justicia perfecta y eterna (Cf., 1 Pd. 2:21-24). Nosotros fuimos hechos justicia de Dios, por causa de la vergonzosa muerte de Jesús en el Calvario.

En el Calvario se dio el gran intercambio –como lo llamó Martín Lutero- entre Cristo y nosotros; entre la justicia y la inmundicia; entre la vida y la muerte. ¡Hermano, si sus vergüenzas no son mayores que la de Jesús, entonces siga corriendo su propia agonía! El verdadero testimonio cristiano no conoce –no busca- de comodidades en este mundo.

C. Para qué debe Hacerlo, 12:3
“Para no cansarse hasta desmayar” La fe es una carrera de resistencia más que de velocidad (12:4). Pablo en 2 Tim. 4:7, usa la misma palabra agona para referirse a su propia “carrera” En su testamento de muerte a Timoteo –como se conoce a la última carta de Pablo-, le urge a que corra su propia carrera como un buen atleta; a que pelee la buena batalla como buen soldado; pero sobre todo a que guarde la fe como buen testigo y discípulo de Jesús. Y además de aquello, amplia el propósito de la agonía terrenal, en el v.8: para recibir la “corona de justicia” que el Señor Juez justo le dará en aquel día, “y no sólo a mí; sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida” Esto es, a nosotros también.

Qué maravilloso saber que no hay agonía sin corona, como tampoco hay corona sin agonía. La palabra que Pablo usa para justicia es dikaiosune, que es la misma palabra que la Biblia usa para describir la justicia de Dios, como atributo natural. Es decir, por el sacrificio de Cristo, nosotros fuimos hechos perfecta justicia de Dios; participamos por los meritos de Cristo, de la misma justicia de Dios. No sólo que Cristo cubrió nuestra desnudez (inmundicia) con su justicia, sino que también nos coronará con la justicia. Él con su muerte nos hizo reyes (corona) y sacerdotes (vestido) para Dios, y por toda la eternidad (Cf., Ap. 5:9-10)

El resultado de la perseverante agonía de Jesús, y de su valiente menosprecio de la vergüenza, es una pueblo redimido, con vestiduras blancas y coronas en sus cabezas (Cf., Ap. 4:4). Si la corona es para todos los que esperan la venida de Cristo, la agonía también les pertenece. El dolor no discrimina; y la exigencia radical del Reino, peor. El sufrimiento por causa de la justicia de Cristo es uno de los más claros distintivos de autenticidad de un testigo de Jesús. La redención es gratis pero no barata. Hay un alto precio que pagar por la fidelidad a Cristo, a su Palabra y a su Reino; como Él lo pagó por nuestra redención (Cf., Fil. 2:1-11).

Conclusión
No hay cristiandad sin cruz. No hay cruz sin gloria. Y no hay gloria sin testimonio vivo; como tampoco hay testimonio sin dolor. Jesús habló de nuestra identidad como “testigos”, esto es en el idioma griego: Mártires. El autor de Hebreos relata que “teniendo alrededor nuestro tan grande nube de testigos” debemos despojarnos de todo tipo de carnalidad, para poder correr la agonía menospreciando la vergüenza para alcanzar la corona de justicia.

Si aquellos testigos del AT, mencionados y descritos en al capítulo 11, sufrieron la fe al filo del sufrimiento e incluso del martirio cruel (Cf., Hb. 11:32-39), entonces nosotros debemos correr como ellos, porque esa agonía dará fruto de vida eterna en nuestros “espectadores” de hoy.

El libro de Apocalipsis presenta a Jesús nuestro Señor como el testigo fiel, y a sus seguidores como testigos también (Ap. 1:5, cf., 1:9; 2:13; 3:14; 7:9ss; 11:6; 12:17; 17:6, 14; 19:11; 20:4; 22:16). Si Él reclama fidelidad y autenticidad en el testimonio es porque la modeló. Por ello, el inexorable camino para todo testigo de Jesús, es una vida de testimonio cargada de dolor en la agonía; menosprecio por la vergüenza que el mundo nos acredita por la causa de Cristo; pero con la maravillosa esperanza de una corona de justicia y de gloria, que otrora fue de espinas, de ignominia y maldición. Ya Cristo nos dio la vida, ahora nuestra oración debe ser: ¡Señor enséñanos a morir cada día por Tí!

Aplicación Práctica
Dietrich Bonhoeffer fue uno de los mártires del cristianismo moderno en la época nazi. Siendo ciudadano alemán, decidió sufrir por Cristo, correr su agonía y morir finalmente como mártir; por causa de defender a los judíos de la xenofobia de Adolfo Hitler.

Si queremos que otras personas crean en nuestro Redentor, entonces tendremos que “vernos más redimidos” siguiendo a nuestro Señor en testimonio; desde la cruz, y hasta la gloria eterna.

La gente de hoy en día francamente está cansada de “oír” de Jesús, al menos en el mundo culturalmente llamado cristianizado. Lo que el mundo necesita ahora es “ver” a Jesús graficado, moldeado y modelado en nuestras vidas (Cf., Gál. 2:20). Bonhoeffer dijo:1

El Cristianismo es una religión de sufrimiento; un hombre se lanza a los brazos de Dios y despierta en Getsemaní. Ahora debemos dejar nuestros preciados sueños a los pies del Salvador crucificado (…) Cuando Cristo llama a un hombre, le pide que venga y muera… Sólo el hombre que muere a su propia voluntad puede seguir a Cristo (Jn. 15:20)

1 Edwin W. Lutzer (2004). Clamores desde la Cruz. Bogotá. Editorial CLC, pp., 134-135.

Fuente: www.joselitoorellana.blogspot.com

Para ser un verdadero Testigo de Jesús hay que vivir como Cristo nos enseñó, amándonos uno a otros y viviendo como una verdadera familia que dé testimonio de Cristo. Si quieres aprender a ver cómo vivir como Cristo imita la vida de sus primeros testigos… los apóstoles. En La Biblia encontrará más detalles.

Libro de los Hechos de los Apóstoles, nosotros en nuestra comunidad eso es lo que queremos hacer, ser pescadores de hombres y almas para Cristo Jesús.

La invitación está hecha... Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Villa Mella. Haras Nacionales... te esperamos para que tengas un verdadero encuentro con Jesús para que sobre todo demos un servicio sin búsqueda de méritos pues QUIEN DEBE BRILLAR UNICAMENTE ES JESÚS, EL ÚNICO MERECEDOR DE TODA LA GLORI Y EL HONOR. BENDICIONES Y PAZ Y BIEN!!!!!!

Amor verdadero



Interpretes: Grupo Cristiano Peregrinos y Extranjeros
El Señor les bendiga

martes, enero 06, 2009

Entremos en el 2009 con confianza en Dios, imitando la Fe de María Santísima.

Que María Santísima nos asista con la ternura de su Amor Materno.

Que María Santísima nos enseñe a conservar y meditar en el corazón las maravillas que Dios lleva a cabo cada día en la historia. Que María Santísima nos ayude a reconocer en la trama de la vida diaria la intervención constante de la Divina Providencia, que todo lo guía con Sabiduría y Amor.

Que María Santísima nos guíe en el camino de nuestra vida cristiana. Que Dios Padre, que ha hecho resplandecer en Cristo su Rostro de Misericordia, por la acción del Espíritu Santo, nos colme con su felicidad y nos haga mensajeros de su Bondad.

Marisa y Eduardo Vinante
Editores de "El Camino de María".

El Señor les bendiga