viernes, agosto 29, 2008

Experiencia religiosa

Donde hay dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt.18.20). Dice el Señor. Es increíble como Él se manifiesta cada vez que proclamamos su palabra. Él actúa en todos aquellos que quieren servirle.

El Viernes Santo del 2008 jóvenes de la comunidad de Haras Nacionales realizaron una representación de La Pasión de Cristo y lo que se vivió ese día fue una experiencia religiosa.

Fotografía: Vía crucis viviente. Comunidad de Haras Nacionales Villa Mella. Manifestación de la comunidad: Lágrimas, paz, testimonios de fe, gozo, renovación espiritual, reconciliación.

Representando a Jesucristo un joven de la comunidad de Haras. Fotografía tomada por Tahiana C. A.
El Señor les bendiga

Salmo 27. "Un Salmo de David"

1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? *El Señor es la fortaleza de mi vida;¿de quién he de atemorizarme?
2 Cuando se juntaron contra mí los malignos para comer mis carnes, *ellos mismos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron.
3 Aunque un ejército acampe contra mí, *no temerá mi corazón;
4 Y aunque contra mí se levante guerra, *yo estaré confiado.
5 Una cosa he demandado del Señor; ésta buscaré: *que esté yo en la casa del Señor, todos los días de mi vida; o
6 Para contemplar la hermosura del Señor, *y despertarme cada día en su templo;
7 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; *me ocultará en lo reservado de su morada, y sobre una roca me pondrá en alto.
8 Aún ahora él levanta mi cabeza *sobre mis enemigos en derredor de mí.
9 Por tanto ofreceré en su morada sacrificios de júbilo; *cantaré y tañeré al Señor.
10 Escucha, oh Señor, mi voz cuando a ti clamo; *ten misericordia de mí y respóndeme.
11 Tú hablas en mi corazón y dices: "Busca mi rostro". *Tu rostro buscaré, oh Señor.
12 No escondas tu rostro de mí; *no apartes con ira a tu siervo.
13 Mi ayuda has sido; no me deseches; *no me desampares, oh Dios de mi salvación.
14 Aunque mi padre y mi madre me desamparen, *aun con todo el Señor me recogerá.
15 Enséñame, oh Señor, tu camino; *guíame por senda llana a causa de mis enemigos.
16 No me entregues al rencor de mis adversarios, porque se han levantado contra mí testigos falsos; *y también los que respiran maldad.
17 Hubiera yo desmayado si no creyese que tengo de ver la bondad del Señor *en la tierra de los vivientes.
18 Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; *sí, aguarda al Señor.

El Señor les bendiga

El Señor les bendiga

Testimonio de fe

Un día encontré un bello mensaje que contenía el siguiente fragmento: Encontré a Dios del Rdo. Juan Reyes: "Dios está en todo lugar, en todo momento y en todos los quehaceres de la vida. Aun y a pesar de que tu nunca haya estado con él, él siempre ha estado contigo, porque te ama. Aún en los momentos más duros de tu vida, él ha estado contigo, cuidándote, protegiéndote, amándote. Quizás ahora me vas a preguntar ¿Y como se explica que Dios haya permitido que me pase...? Querido hermano, en el momento ¿Escuchaste su voz?”
Entonces recordé mi experiencia personal con Dios: Cuando la vida me quitaba lo más preciado que tenía, sentía que ya todo se había acabado para mi, que la vida ya no tenía sentido y que ya no quería seguir viviendo. No dejaba de llorar y de preguntarme ¿Por qué a mi Dios mío?, entonces encontré en la Biblia este versículo (Hechos 1. 7-8) Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

Fue entonces cuando me di cuenta que todo lo que pasaba era para acercarme más a Dios y para que yo sacara el mayor provecho de esa experiencia, que le mundo no se termina por más problemas que tengas, la vida sigue y Dios siempre está a tu lado, nunca te deja solo/a.

Me encontraba en el peor momento de mi vida. Empecé a orar mucho pero no encontraba respuesta, me desesperé un día en medio de una asamblea al escuchar como el Señor obraba en otros y yo sentía que a mi no me escuchaba, decía en mi interior, desde mi corazón y mi mente: Señor no soy digna de pedirte nada, ni menos de que me escuches pero atiende mi súplica, atiende mi ruego, tu sabes lo que anhela mi corazón, tu me conoces, sabes que no puedo más, ya las fuerzas para luchar se me agotan, por favor Señor escúchame, mira que necesito de Ti más que nunca…” un hermano de oración se me acercó antes de terminar mi súplica y me dijo "Tengo mucho rato por venir a decirte que el Señor te manda te dice que Él SI te está escuchando, Él conoce tu dolor, deja que actúe en su tiempo, Él te ama mucho, muchísimo”. Empecé a llorar y caí en descanso.

Desde entonces siento la paz más grande que jamás había sentido y ya no me importa lo que me pase. Dios está conmigo y cuida de mí. Dios nos habla cada día, nos dice que nos ama. “

Me dice que me ama cuando escucho llover, me dice que me ama con un tardecer. Lo dice sin palabras con las olas del mar lo dice en la mañana con mi respirar. Me dice que me ama y que conmigo quiere estar, me dice que me busca cuando salgo yo a pasear, que ha hecho lo que existe para llamar mi atención que quiere conquistarme y alegrar mi corazón. Me dice que me ama cuando veo la cruz, sus manos extendidas así tan grande es su amor. Lo dicen las heridas de sus manos y pies me dice que me ama una y otra vez” (Jesús Adrián Romero).

Dios siempre nos habla pero nosotros no lo escuchamos. Estoy en paz a pesar de todos mis problemas, tengo a Dios en mi corazón.

El Señor les bendiga...TCA

El precio de un milagro

Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su madre y a su Padre hablar acerca de su hermanito Andrew. Ella solo sabía que su hermano estaba muy enfermo y que su familia no tenía dinero.

Planeaban mudarse para un complejo de apartamentos el siguiente mes porque su padre no tenía el dinero para las facturas médicas y la hipoteca.

Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía.

Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenia los ojos llenos de lágrimas, "Solo un milagro puede salvarlo."

Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el closet. Vació todo su contenido en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez, ¡una tercera!. La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen para errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y caminó 6 cuadras hasta la farmacia del pueblo. Esperó pacientemente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención.

Tess movió su pie haciendo un ruido. Nada. Se aclaró la garganta con el peor sonido que pudo producir. Nada. Finalmente, sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador.

"¿Qué deseas?- le preguntó el farmacéutico en un tono bastante desagradable. Y le dijo sin esperar respuesta: "¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no lo he visto en años?".

"Bueno, yo también quiero hablarle acerca de mi hermanito," le contestó Tess en el mismo tono que usara el farmacéutico. "Está muy enfermo y quiero comprar un milagro."

"¿Qué dices?" dijo el farmacéutico

"Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que, ¿cuánto cuesta un milagro?

"Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar" le contestó el farmacéutico ahora en un tono más dulce.

"Mire, yo tengo el dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré el resto. Solo dígame cuanto cuesta. El hermano del farmacéutico era un hombre elegante. Se inclinó y le preguntó a la niña:

"¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?"

"No lo se." Contestó Tess con los ojos a punto de explotar. "Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación. Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero."
"¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago. "Un dólar con once centavos"- contestó Tess en una voz que casi no se entendió. "Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita."
"Pues que coincidencia." Dijo el hombre sonriendo. "Un dólar con once centavos, es justo el precio
de un milagro para hermanos menores." Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo: "Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres. Veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas."

Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en neurocirugía. La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta.

"Esa cirugía," dijo su madre. "fue un verdadero milagro. Me pregunto cuanto habría costado.Tess sonrió. Ella sabía exactamente cuanto costaba un milagro: un dólar con once centavos más la fe de una pequeña.

La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo imposible" Hay una frase muy bella que dice: " Si le pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla".
Hebreos 11:1
"Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."

Mateo 21:22
"Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis."

Juan 15:16
"No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé."
Fuente Pendiente
El Señor les bendiga...